Despedida de soltera de Bea (parte1)

Nuestra amiga Bea tuvo una despedida de soltera algo peculiar. Aquí tenéis la primera parte de su historia.

Nuestros amigos nos habían propuesto a Gustavo y a mí, hacernos una despedida de solteros muy peculiar. Yo me iría de despedida con todos los chicos de la cuadrilla y mi novio se irá con todas las chicas. Al principio no me hacía mucha gracia el pensar lo que las pelantruscas de mis amigas podrían hacer con mi novio, pero pensando lo que yo podría hacer con todos ellos, enseguida cambie de opinión.

Quedamos en una casa rural perdidos en mitad del monte y nada más llegar, ellos se empezaron a desnudar y a ofrecerme todo el material que tenían. Me sorprendieron mucho, ya que no esperaba que fuesen tan directos y que de buenas a primeras tuviera delante de mí todos los penes erectos esperando a que yo los tocase.

Aunque tenía toda la semana por delante, empecé a comérmelos a todos, que buena variedad había.

El pene de Adolfo no me sorprendió su espectacular tamaño, ya que lo conocía; casi del mismo tamaño era el de Donato, aunque éste era algo menos grueso, pero más recto y tieso. Lo primero que me vino a la cabeza cuando los vi, y que lo dije allí mismo fue: “eso no me va a entrar”.

Todos se rieron, e Isidro dijo: “o todas o ninguna, tú eliges”. Le mire, no con muy buena cara, y pensé que ojala hubiera puesto la condición de que viniesen todos menos Isidro, ya que ni él ni su pene me atraían en absoluto. Tenía un pene torcido como un plátano, girado hacia la izquierda. Supuse que la curvatura se debía a la forma de la mano, y pensé que la tenía así de tanto masturbarse; además tenía tanto pelo, que le salía casi hasta en el glande.

El pene de Fidel era tan pequeñito que me cabía entero en la boca.

Los de Ricardo, Eloy y Boris eran largos y finitos. Con el de Boris, me relamí jugando con su glande un buen rato, mirándonos y sonriendo de manera cómplice.

Me extrañó bastante el de Néstor, ya que nunca había visto uno así. Su glande era bastante ancho, y el tallo más delgado. Parecía un chupachús. El de Lucio empezaba muy grueso, pero poco a poco iba disminuyendo su grosor.

Los gemelos Jaime y Yago lo tenía cada uno ligeramente torcido hacia el lado contrario. El de Sebas también me sorprendió, ya que su curvatura apuntaba hacia arriba, pareciendo así que estaba aún más tieso.

Los de Hugo, Isma, Marcos y Germán eran muy parecidos, quizás el de Germán parecía más recto sin nada de curvatura.

 

Así estuvimos un buen rato yo venga a meterme y sacarme penes de mi boca hasta que empezaron a llegar, me pringaron la ropa y me dieron arcadas, ya que uno eyaculó dentro de mi boca. Todos acabaron llegando y esparciendo su esperma por el salón.

Después de esto me propusieron que durante estos 9 días que íbamos a estar juntos, yo llevaría una baraja y que le daría una carta al que me lo propusiese.

Esa baraja contenía dibujos de posturas para hacer el amor que tenía que practicar con el que recibía la carta.

Todos, como es natural y para eso habían venido, quisieron cartas. Eran 16 y les tocaba tres cartas a cada uno; por eso les repartí una primera carta a cada uno y luego guarde las demás.

Ellos sortearon el orden por el que empezaban.

 

Mi amigo Boris nos pidió permiso para hacernos un reportaje fotográfico de la despedida. Boris es fotógrafo, y los primeros planos le quedan muy bien, así que decidimos dejarle actuar, pero antes tendríamos que dar el visto bueno a las fotografías.

También decidimos estar todos los días desnudos por la casa.

 

Me trataron como a una reina. Prepararon una bañera para mi solita, bañándome con delicadeza, sacándome de la bañera para hacerme una depilación integral de mi cuerpo, y dejarme sin un pelo. Luego me volvieron a dar otro baño, cremas, masajes y me perfumaron bien antes de meterme en la cama.

Esa noche nos metimos pronto en la cama y fue la única noche que dormí sola.

 

No paraba de pensar y estaba un poco asustada por lo que me esperaba, pensaba en todos los chicos. Algunos me atraían y no me importaba hacerlo con ellos, pero algún otro no me caía bien, e incluso me daba asco y no sabía si podría hacerlo con él.

Por otro lado hacía cálculos: 8 días y 48 posturas que teníamos que hacer, salían a 6 polvos por día, por lo que me veía incapaz de hacerlo. Empecé a calcular, y tenía que hacer 2 por la mañana, 2 por la tarde y 2 por la noche antes de descansar. Lo veía muy difícil, pero era un reto que quería superar. Pensaba también en mi novio, y sabía que él no se iba a echar atrás en nada de lo que les propusieran mis amigas.

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3 comentarios el “Despedida de soltera de Bea (parte1)

  1. Que ganas de ser invitado a una despedida de soltera… espera… qué amigas tengo solteras o separadas… mmmh… mejor pasopalabra… :p

    • Las fantasías superan a la realidad, sobre todo porque las podemos manipular a nuestro gusto y “no nos cansamos”.
      Seguro que encuentras a alguien cerca de ti con quien fantasear que vas a su despedida. 😮

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