Despedida de soltera (Parte 2)

Primer día completo de Bea disfrutando con los chicos en su despedida de soltera.

A la mañana siguiente estaba nerviosa por empezar, así que quise comenzar cuanto antes. A las 9 de la mañana le dije al primero que nos fuésemos a la habitación; a los demás no les gustó y me obligaron a hacerlo delante de todos.

 

Para empezar salió el 2 de copas con la postura del perro y la tenía que hacer con un amigo de mi novio, Eloy.

Me desnudé y me puse a cuatro patas; menos mal que su pene era alargado pero finito. Me lo introdujo sin muchas complicaciones, amarrándome fuerte por las caderas y empujando contra mi culo. Cuando levanté la cabeza vi sentado delante mío a Adolfo, uno de los mejores dotados del grupo, así que fui a gatas e hice venir a Eloy dentro de mi hasta llegar donde estaba Adolfo.

Eloy continuó embistiéndome y yo empecé a mamársela a Adolfo que lo tenía delante.

Enseguida vinieron otros dos y empezaron a chuparme las tetas. Era un placer tener a 4 hombres jugando con mi cuerpo.

Fue un buen comienzo para romper el hielo. Ya había tenido la oportunidad de comerme el pene de Adolfo antes de ese fin de semana, ya que una vez mi novio y yo hicimos un trío con él; tenía ganas de volver a tenerla entre mis labios, pues alguna vez había fantaseado con ello.

No sé si fue buena idea que  tomase yo tanta iniciativa, ya que a partir de ahí toda la semana fui como un caballo desbocado, sin ser dueña de mis propios actos.

 

El siguiente afortunado se llamaba Ricardo, y le tocó el 4 de espadas. Era un tipo fuerte, bastante pesado que había empezado a salir con mi amiga Aída hacia poco, así que casi no le conocía, pero ahí estaba con una carta en la mano, dispuesto a follarme delante de todos.

Para suerte mía, me toco tumbarme boca abajo en el suelo y  penetrándome él por detrás. Suerte, porque no era muy agradable de ver con esos michelines colgando y desgracia, porque todos esos michelines vinieron encima de mí aplastándome. Aunque su pene era delgado y alargado,  apenas llegaba a penetrarme. Él llegó sin apenas yo sentir nada. Lo único que sentí fue una tremenda mole encima mía jadeándome al oído, nada para recordar.

La siguiente carta era el 10 de oros, volvía a estar tumbada, pero esta vez boca arriba, flexionando mis rodillas y ofreciendo mi vagina abierta al afortunado que le había tocado esta postura. Era Néstor,  el novio de mi amiga Rita, moreno y de complexión atlética. Físicamente no estaba mal. Se subió encima de mí titubeando, parecía que tenía miedo de entrar, pero una vez dentro, se movía con agilidad, acariciándome los pechos. Yo tampoco me quedé quieta y le acariciaba su dura musculatura mientras buscaba sus carnosos labios para besarle.

Después hice una parada para comer y descansar un poco.

Por la tarde continuamos con nuestra fiesta y esta vez me tenía que quedar de rodillas pero sin apoyar las manos en el suelo, mientras Hugo venía por detrás también de rodillas. Era el 12 de oros.

Elegí a tres de ellos para que se pusieran de pie delante mío y así agarrarles los penes y chupárselos mientras Hugo hacia su trabajito y me sobaba las tetas.

Escogí  los tamaños más grandes. Adolfo y Donato se pusieron a mi lado para sujetar con fuerza sus penes entre mis manos. Y le pedí a Fidel que me metiese todo su pequeño pene en la boca. Mi cuerpo era entero de Hugo, besando mi espalda y mi cuello y acariciando mis pechos y mi clítoris. Mientras yo me deleitaba con los otros tres penes.

A Jaime, uno de los gemelos, lo salió el 6 de espadas. En ésta carta yo tenía que marcar el ritmo, ya que él permanecía tumbado y yo me echaba encima frotando mi cuerpo contra el suyo. Me causaba gran placer restregar mi clítoris contra su cuerpo y notar su torso duro contra mis pechos. Cuando más libremente me estaba moviendo, sentí a alguien que se empezaba a acomodar encima mío. Era Yago, el otro gemelo, que estaba intentando penetrarme por detrás. Lo consiguió con gran habilidad, y eso que sólo me había penetrado mi novio por el culo un par de veces cuando tenía la regla y él estaba súper caliente.

Empezaron a moverse al unísono, muy acompasados, como si los golpes de entrada los diese uno solo. Nunca los he conseguido distinguir, y en esa posición no sabía cual estaba abajo y cual arriba. Me sentía como un bocadillo, aplastada por dos panes iguales, y esos panes me gustaban mucho, así que me relajé y les deje hacer. Disfruté un montón con los dos.

Me acordé de lo que me comentaba mi novio de ellos: casi todos los ligues acababan haciéndolo con los dos, que la mayoría sólo les duraban dos días, un día para uno y el otro día era el otro gemelo el que se acercaba a la chica sin decirle nada; así que ella acababa la relación sin saber que había estado con dos hombres diferentes cada noche.

El ligue más largo que habían tenido era el actual, Débora, que se lo debía hacer  con los dos, así que pensé la suerte que tenía ella de estar con los dos cuando quisiera.

Pero ahora estaba yo, sintiendo sus dos bocas que me besaban por el cuello, sus cuatro manos recorriendo mi cuerpo sin prohibirles nada, y sobre todo sus dos penes entrándome a la vez y juntándose dentro de mí como si fuera uno solo, sin tener espacio para expandirse.

Me imaginé sus testículos golpeándome y golpeándose entre ellos, me hubiese gustado llegar con las manos para poder tocarlos o mejor, haber metido la cabeza y mordisquear los cuatro sin piedad.

Había acabado cansada de esta postura, así que paramos a cenar.

 

La última carta del día era el 7 de bastos y le tocó  a un amigo de la infancia, Boris. Es algo afeminado y por lo que yo sabía le daba igual hombres que mujeres y estaría disfrutando tanto conmigo como teniendo a sus compañeros desnudos en la habitación.

Tampoco le hubiese importado estar en la postura anterior, o metiéndomela por el culo o dejándose que se la metiesen a él. 

La postura fue complicada de hacer ya que el pene no quería entrar. Os explico, yo tenía que estar boca arriba mientras él intentaba introducírmela poniendo su cabeza en mis pies y sus pies en mi cabeza. Lo difícil fue meterla y eso que tenía mi vagina bien abierta y él la tenía bastante larga.

Una vez dentro y mientras se movía, me puse a jugar con sus testículos y su culo ya que era lo único que veía de él. Cuando vi que estaba a punto de llegar, le introduje el dedo en el culo buscándole la próstata y acariciándole suavemente. Enseguida lo agradeció endureciendo más el pene y conteniendo todo lo que pudo el orgasmo para sentir más placer.

Cuando acabamos nos fuimos a mi habitación y allí estuvimos hablando. Boris es con el que más confianza tengo, y con el que mejor se puede hablar.

Le pregunté que le había parecido mi dedo dentro de su ano y me dijo que le gustó, aunque se notaba que tenía poca práctica. Sin cortarme un pelo, debido seguramente a que estaba totalmente desinhibida después de todo el día follando y rodeada de hombres desnudos, le dije si podía enseñarme.

El se sentó en la cama, echando su culo para delante y pidiéndome mi mano. Me cogió un dedo y se lo fue pasando alrededor del ano, acariciándoselo. La otra mano me la llevó a su pene, para que lo agarrase fuertemente, sin moverlo. Mi dedo, que era una prolongación de su mano, dejó de dar círculos en su ano para ponerse en la entrada y meterse poco a poco como si no tuviera permiso para ello. Mi otra mano, permanecía aprisionada fuertemente, entre su mano y su pene, siendo él el que movía sus caderas débilmente, deslizando su pene entre mis dedos. Como una marioneta, mi otro dedo entraba hasta la segunda falange y se movía en círculos dentro de él. Esta vez me dirigía con su palabra, indicándome cuándo debía  parar de introducir, y dónde tenía que empezar a hacer los mismos movimientos que a la entrada. No pude menos que bajar mi boca, al glande que sobresalía entre mis dedos y rodearlo con mi lengua. Eso le hizo precipitarse en su placer.

Cuando llegó, intenté cerrar su salida de flujo con mi mano, pero  no tiene la bolsa de pellejillo como mi novio, para cerrar con ella la salida, y todo su esperma fue a parar a mi mano.

 

Continuará ……..

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3 comentarios el “Despedida de soltera (Parte 2)

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