Despedida de soltera (última parte)

Último día que pasa Bea con los chicos, y tampoco dejará pasar la oportunidad de una gran despedida…

A la mañana siguiente, me costó levantarme, era el último día y había acabado todas las posturas. Pero Isidro me espera con ganas de más, proponiendo que abriésemos los comodines que quedaban, y que cada uno lo hiciese en una de las 4 posturas que quedaban.

Me dieron ganas de mandarlo a la mierda, de decirle que si no había tenido bastante que se masturbase con una flauta, pero fui más educada, y le dije que esas 4 posturas la quería tener guardadas para hacerlas con mi futuro marido, a lo que los demás chicos me apoyaron.

Pero Isidro seguía sin estar de acuerdo en acabar así, por lo que insistió, diciendo que hasta ahora se había comido los penes de todos, mi vagina también había comido todas las poyas, pero que el culo estada todavía sin estrenar por todos, por lo que sugirió que hicieran una ronda rápida sobre él.

Yo me negué a ello, pero empezaron a insistir algún otro, y al final no sé cómo me convencieron. A cambio les pedí dos cosas, que fueran de menor a mayor, para que así se fuera dilatando y que utilizaran preservativo, ya que Isidro quería hacerlo a pelo ya que por delante no había podido sentir piel con piel.

 

Me puse allí mismo en el salón, apoyada en una mesa bajita que había, y ofreciendo mi culo al primero, que fue Fidel. Me humedecieron bien el culo de vaselina, y el pequeño pene de Fidel entró sin dificultad. Estuvo bombeando un rato hasta que llegó.

 

Luego hubo una discusión sobre si primero tenían que ir los cortos a los delgados, así que cogió Boris y continúo él. Aquí sí que notaba algo más que el simple movimiento de entrada y salida, sus movimientos y ritmos hacían que sintiese placer. No sé si llegó a prefirió parar sabiendo lo que me esperaba y lo escocido que iba a estar.

Luego siguieron Ricardo y Eloy, que solo sentí el empuje que me daban en mis nalgas.

Continuó Lucio, Sebas, Hugo, Isma, Marcos y Germán, me sentía un mero objeto, allí inclinada sobre la mesita mientras iban descargando sobre mi ano, aguantando sus embestidas.

Jaime y Yago, aunque ya habían probado muchas veces mis posaderas, también quisieron otra oportunidad de vaciarse.

 

Por fin tuvo Isidro su oportunidad, el cabrón de él. Luego dijo que se había masturbado antes del empezar, para así durar más tiempo dentro de mí, así que tardó tanto que me dejó todo el ano irritado tanto entrar y salir.

 

Continuó Néstor y para terminar quedaban Adolfo y Donato. Me dieron a elegir y preferí a Donato, que por adelante le había costado menos meterla. Aun así no pude menos que chillar, ya que pensaba que me desgarraba.

Cuando acabo, me sentía totalmente abierta y escocida. Por fin llegó el último, Adolfo. La metió lo que pudo y afortunadamente no le costó mucho llegar.

 

Ellos habían tenido lo que querían, y yo me quedé con todo el culo escocido, sin poder sentarme y con la sensación de ir con mis piernas totalmente abiertas.

 

Antes de comer y preparar todo para marcharnos, estuvimos viendo algunas de las bonitas fotos que había sacado Boris.

 

Acabé la semana de despedida, sorprendida por todo lo que había hecho. Sorprendida por mi capacidad para aprender y buscar el placer. Sorprendida sobre todo por los chicos, porque jamás hubiera imaginado que pudieran hacer las prácticas homosexuales que había presenciado, siendo como son ellos, bastante reacios a cualquier muestra de afecto entre ellos.

 

2 comentarios el “Despedida de soltera (última parte)

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