Hugo: el estreno

Cuando me dijeron que nos encargásemos nosotros de organizar una cena en nuestro piso recién comprado, la cabeza me empezó a funcionar, ya que quería hacer algo diferente a lo que estábamos haciendo hasta ahora.

            Nos juntamos siempre en el piso de unos amigos Carla y Marcos, allí damos rienda suelta a todos los juegos que queremos, pero nunca hemos follado intercambiando parejas, hasta ahora. Siempre hay una primera vez para todo.

            Sabía que cuando nuestros amigos decían que querían una cena para estrenar el piso, eso quería decir estrenarlo en todos los sentidos.

            Después de mucho pensar en complicados juegos me decidí por uno sencillo. El piso que compramos era grande, 4 habitaciones, salón, cocina, baño y aseo. Así que numeré 4 habitaciones, el baño y la cocina, con los seis números del dado.

            Después de cenar, todos me preguntaron  por el juego ya que estaban ansiosos por empezar.

            Les dije que había numerado las habitaciones, y que cada uno tiraba un viaje el dado, e iba al número de habitación que le había tocado. Si coincidía con otro, podían hacer lo que quisieran en ella. Para evitar saber todos quien había tocado con quien, saldrían al pasillo los dos primeros y uno de ellos tiraba el dado y se iba a la habitación con la puerta cerrada, luego salía el segundo con el tercero y tiraba el segundo, que si le tocaba el mismo número que el anterior si sabia quien había dentro, sino se iba a otra habitación.

            Así empezamos a jugar, yo me quedé el penúltimo y mi pareja Leti la última. Me tocó un 1 y tuve que ir a nuestra habitación. Le dije a Leti que ya sabía dónde estaba.          Cuando entré, me sorprendí al ver a Miranda desnuda tumbada en mi cama y acariciándose la entrepierna. Era la primera que había tirado y ella pensaba que iba a estar sola.

Me miró sonriente y abriéndose de piernas, me invitó a que me acercase. Yo me desnudé y me fui directo a sus tetas. Siempre me había chocado los pezones que tenía ella, eran muy alargados, los había comido muchas veces en juegos, pero aún así, me atraían como un imán. Por lo que en vez de meter mi boca entre sus piernas comencé a mordisqueárselos. Mientras, ella agarró mi pene y empezó a bombearlo. Yo seguía con sus pechos, me comía uno de ellos, mientras con la mano acariciaba el otro.        Cuando más concentrado estaba, noté que agarraban mi mano y la guiaban para acariciar otro pecho. Era Carla, quería que la atendiese también a ella con caricias.

            Nuestras bocas se juntaron en torno al pecho de Miranda. Nuestras lenguas, se enredaban en su pezón.

            La mano de Miranda seguía masturbándome. No tardé en llegar. Se echaron a reír las dos.

            Estaba con mis dos amigas, después de tanto tiempo que llevaba deseándolo, y eyaculé, sin ni siquiera metérsela a una de ellas.

            Miranda estaba superexcitada, necesitaba llegar al orgasmo, y como yo no había cumplido, se abrió nuevamente de piernas y continuó masturbándose.

            Carla no le dejó, y se metió entre sus piernas para masturbarla con la boca.

            La imagen de mis dos amigas en plena faena hizo que mi polla se pusiera de nuevo operativa. Aproveché que Carla tenía el culo pino, para metérsela por detrás, empezando con movimientos suaves.

            Pegué mis caderas a su culo y agarré sus tetas. Ahora si estaba penetrando a una de mis amigas.

 Los espasmos y gritos de Miranda fueron fuertes, se escucharon por toda la casa. No pude contenerme y llegué dentro de Carla.

            Nos tumbamos los dos rendidos encima de la cama. No por mucho tiempo, ya que era Carla la que ahora quería guerra.

            Carla se subió encima de mí y me puso su coño en la boca para que le diese candela. Estaba cansado, pero ante un coño depilado y tan bonito como el de Carla no podía decirle que no. Así que saqué mi lengua y comencé a darle el capricho.

            Miranda no se quedó quieta y fue con su boca a limpiarme la polla. Cuando vio que mi polla  estaba de nuevo a punto, se subió encima de mí amarrándose en las tetas de su compañera que seguía con su coño en mi boca.

            Miranda gemía, mientras cabalgaba encima de mí. Sus gemidos se mezclaban con los que Carla producía, debido a los juegos de mi lengua en su clítoris.

            Cuando llegó Carla, apretó tanto las piernas que me dejó sin respiración, a la vez que volví a llegar yo. Al ser el tercero que llegaba y el no poder respirar, hicieron que tuviera un orgasmo distinto a los que antes había tenido. Parecía que me asfixiaba y me iba a morir debajo las preciosas piernas de aquella mujer, sufriendo los espasmos de su vigoroso orgasmo. Sentí placer y angustia hasta que pude tomar una bocanada de aire, el corazón se me iba  a salir de los fuertes bombeos que pegaba.

            Por fin estábamos los tres servidos.   Nos quedamos  tumbados en la cama, empapados en sudor.

Oí unos aplausos, eran Leti, Marcos e Ismael. Habían llegado para ver nuestra culminación del clímax.

Marcos se sentó al lado de Miranda y comenzó a acariciar sus pechos.

Mi novia Leti e Ismael se quedaron a nuestros pies dándose el lote.

Mientras Carla y yo disfrutábamos del espectáculo que nos brindaban nuestros amigos.

Marcos se subió encima de Miranda y comenzó a follarla, mientras hundía su cabeza entre los pechos de ella.

Leti apoyó una pierna en la cama, para que Isma se la metiese. Pude comprobar en primer plano, como Ismael metía su polla en el coño de mi novia.

Eso me puso de nuevo a cien, y milagrosamente, mi polla estaba otra vez totalmente empalmada.

Miré a Carla, entendió rápidamente lo que necesitaba. Se colocó entre mis piernas, hundiendo mi polla dentro de su coño. Con una mano acariciaba su clítoris, mientras se movía rítmicamente encima de mí. Mi otra mano, acariciaban sus pechos.

Miraba la belleza del cuerpo desnudo de Carla, cabalgando encima de mí.

Miraba la belleza del cuerpo desnudo de Miranda y sus tetas moviéndose por el empuje de Marcos.

Miraba la belleza del cuerpo desnudo de mi chica, Leti, abrazada a su amigo Isma.

Gemidos de placer inundaban la habitación. Fueron llegando al orgasmo, Marcos, Leti, Isma y Carla. A Miranda y a mí, nos costó un poco más, pero las caricias bien dirigidas de nuestros expertos amigos, consiguieron su objetivo.

Cuando conseguí levantarme, me temblaban las piernas, estaba tan agotado que no podía caminar.

Cuando se fueron todos de casa, Leti me contó que le tocó una habitación vacía, pero en vez de venir conmigo, fue buscando otra habitación, hasta que se encontró a Carla, que le dijo que su novio estaba en la cocina y mi novia le dijo donde estaba yo.

Fue directa a la cocina y  se encontró a los otros, a Ismael y a Marcos, acariciándose.

Siempre me había hablado que le gustaba la idea de que le metiesen por delante y por detrás a la vez. Y solo le pregunté si había hecho su fantasía realidad, y si le había gustado, a lo que me dijo que si a las dos cosas.

Pero es mejor que en el próximo relato, os cuente ella lo que sucedió en la cocina.

4 comentarios el “Hugo: el estreno

  1. Pingback: Habitaciones del sexo | Fantasías en pareja

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