Recordando lo ya aprendido II; cómo decírselo

En el trayecto de vuelta a casa, Carla y Rita hablaban sin parar de cosas intranscendentes en los asientos traseros del coche, ajenas a lo que les rondaba en las cabezas a sus respectivas parejas.

Carla observaba a Néstor, a través del reflejo del espejo y sonreía maliciosamente cada vez que cruzaban las miradas y este la apartaba con timidez.

Marcos conducía maquinando un plan para volver a profanar las hermosas posaderas de Rita.  Estaba decidido a utilizar cualquier medio con tal de conseguir su fin.

Néstor estaba pensativo, las palabras de Rita y Carla se diluían sin entrar en su cabeza. Debatía en su interior los argumentos con los que plantearle a Rita tan absurda propuesta de  Marcos. Le daba un poco miedo, pero  las bellas  imágenes  de las tetas colgando y el coño depilado con que  Carla  le había deleitado de manera inesperada, rondaban en su cabeza y le hacía ser valiente a la hora de proponérselo.

──────────────

Rita se sorprendió y se enfadó muchísimo, cuando Néstor le propuso lo que habían pactado hacer los dos amigos.

─ No, no y no ─ negó Rita una y otra vez.

No quería porque recordaba que se sintió como un objeto la vez que estuvo con Marcos y tenía miedo de volver a sentirse así.

No quería porque le costó mucho dejar de pensar en Marcos y le asustaba la idea de estar nuevamente los dos abrazados y haciendo el amor.

No quería, pero no podía explicar a Néstor el por qué de su rotunda negación.

Negó una y otra vez, conocía muy bien a Marcos y sabía que no era buena idea, no quería volver a hacer el amor con Marcos y no le podía decir Néstor que ya había estado con él, que habían sido novios y que incluso habían hecho un trío, siendo ella el objeto sexual de los otros dos.  Ese era uno de los motivos de sentirse tan tirante en el sexo.

Sus propias mentiras le habían llevado a esa situación e impedían contarle la verdad y ser ella misma en el sexo.

─ No, tú estás loco ─ volvió a repetir Rita ─ ¿cómo quieres que me acueste con otro hombre?

─ No te tienes que acostar con él ─ le repetía Néstor ─ estaremos los cuatro y sólo vamos a aprender de otra pareja.

Solo se creía eso Néstor, ya que Rita sabía muy bien cómo se las gastaba Marcos.

Una cualidad que tiene Néstor es su cabezonería, y a base de insistir, insistir e insistir, Rita se sintió acorralada, se quedó sin argumentos y al final, muy a su pesar,  tuvo que aceptar, aunque nada más aceptar, ya tenía la sensación de que se había equivocado.

¿Qué le tendría preparada Marcos? Esa fue la idea que le rondó en la cabeza durante los siguientes días.

────────────────

Marcos le dijo a Carla lo que quería hacer y que necesitaba su ayuda.

Carla no tuvo mucho que pensar, enseguida accedió. Sabía que Rita antes había estado con Marcos y una de las fantasías de Marcos era hacerlo con un antiguo ligue. Pero además, tenía una espinita  clavada, ya que cuando Rita estuvo con Marcos, Carla ya estaba enamorada de él, y se sintió engañada  y decepcionada de que su amiga se lo quitase.

Carla pensó que podía llegar el momento de su pequeña venganza y que Néstor no supiera nada de esa antigua relación de Rita, le ponía en bandeja su vendetta.

Esta vez no estaban ni Leti ni Hugo para que propusiesen ningún juego nuevo, pero Marcos ya tenía en su repertorio, unos cuantos juegos a los que jugar.

Podían jugar a la botella, para ir quitándose la ropa poco a poco, o a desnudar ratones, que era mucho más rápido y encima luego tenían que devolverse las prendas que habían perdido. Pensó también en jugar al twister y, desnudos, enredar sus cuerpos. O quizás jugar a la carta más alta y que fueran ellos, los que con las pruebas, fueran calentando el juego. También pensó en abstenerse de juegos, e ir cada uno a una habitación y volver a tener a Rita para sus caprichos.

Sin decidirse con que juego era mejor empezar para romper el hielo, fue modificando en su mente, el infantil juego de la oca, plasmándolo en un papel.

Pensó que el juego fuera calentándoles poco a poco. Así que en las primeras casillas colocó caricias, luego desnudos y para acabar haciendo alguna mamada que Néstor quería probar por primera vez.

Colocó casillas en las que ver, tocar y besar el culo. Siempre pensando en el lindo trasero de Rita y en conseguir su objetivo.

Deseaba adentrarse en el estrecho de las posaderas de Rita e introduciéndose en las profundidades de tan ansiado recoveco, sentir la estrechez de su interior, agarrar fuertemente sus caderas y atraerla hacía él una y otra vez, hasta llenar de nieve su interior. En otras palabras, se estaba obsesionando con dar por culo a Rita.

 

Un comentario el “Recordando lo ya aprendido II; cómo decírselo

  1. Pingback: Oca sex | Fantasías en pareja

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s