Recordando lo ya aprendido III; preparativos

Llegó la noche de la gran cena, Néstor andaba nervioso. Solo el pensar en la posibilidad de ver desnuda a Carla le excitaba mucho y hacía que anduviera empalmado por la casa.

Se duchó, haciendo hincapíe en sus partes intimas, en mantenerlas bien limpias para la noche, deseoso de recibir alguna caricia en ellas, se tocó pensando nuevamente en el precioso cuerpo de Carla, hasta que mezcló, en el fondo de la ducha,  su ADN con el agua.

Rita dudaba qué ponerse. Primero se puso un minúsculo conjunto de ropa interior negro con transparencias. Sabía que se tendría que desnudar delante de Marcos y le pareció demasiado provocativo. Dudó otra vez si era una buena idea el ir a la cena con ellos,

─ « ¿Por qué no cogía a Néstor y le destrozaba en la cama, para que se le quitasen las ganas de tanto jueguecito? » ─meditó en su interior.

Se sentía atrapada en un papel que ella misma había ideado, sin saber cómo romper la situación. Deseaba contarle la verdad de su relación con Marcos, de cuando dejó de ser virgen, pero tenía miedo a su reacción. Era demasiado tiempo manteniendo una mentira y cada vez era más difícil y peligroso sacarla a la luz.

Le llamó para que entrase en la habitación, estaba dispuesta a contárselo. Néstor entró, la encontró desnuda con la ropa interior en la mano. Se acababa de masturbar en la ducha, pero su miembro, enseguida reaccionó a los estímulos que Rita, sin darse cuenta, le mostraba.

─ ¿Cuál me pongo? ─ Le dijo nerviosa Rita, sin atreverse una vez más a contarle la verdad.

─ El negro te queda de vicio y seguro que levantará pasiones. — Le dijo Néstor mientras su pene levantaba la toalla.

Rita le miró y observó la tienda de campaña que había formado Néstor. Le dio ganas de tumbarlo en la cama y tirárselo, pero su papel de pudorosa, pudo con su deseo.

Al final Rita se decantó por un bóxer gris con lunares amarillos y un sujetador gris,        ─ « enseño más en la playa que con esa ropa interior », ─ pensó.

───────────-

Carla y Marcos se ducharon juntos e hicieron el amor debajo del agua.

Carla pensó ponerse algo fácil de quitar, un vestido sin ropa interior era lo mejor. Estaba contenta, una constante sonrisa irónica iluminaba su cara. Iba a demostrar a Rita lo bien que se llevaban ella y Marcos.

Cuando Rita se enrolló con Marcos, sabía perfectamente, que ella estaba interesada por él y eso no se lo perdonaba. Por aquel entonces, le dolió mucho que su amiga se lo quitase y le dejó de hablar durante una temporada. Pero ahora había llegado el día de devolverle el favor.

La cena ya la tenían hecha. Se habían pasado la tarde preparándola. Así que sólo quedaba esperar a que llegasen sus amigos.

La tardanza le hizo a Marcos pensar que se habían echado atrás, whatsappeo a Néstor, estaban de camino, ─ « uff,… menos mal, enseguida llegarán » ─.

El recibimiento fue cordial, un par de besos, saludos, intercambio de miradas y risas.

Carla disfrutaba de este tipo de cenas, pero de esta, todavía estaba más motivada. Se la marcaban los pezones en el fino vestido que cubría su cuerpo, Néstor los miraba disimuladamente cada vez que tenía oportunidad. Pero lo que quería ella, era que también los mirase Rita. Le divertía el juego de provocar a los dos por igual.

Carla apoyaba los pechos en la espalda de Rita cada vez que tenía que servir o recoger algo de la mesa. Punteando su hombro con sus pezones de hielo.

Rita se sentía acosada por  las tetas y los pezones duros de Carla. Incomodándole tanta confianza.

Las insinuaciones de Carla tanto a Néstor como a ella, no le molestaban a Rita, ciertos comentarios con doble intención que hacían alusión a que ella alguna vez se había gustado de Marcos y a la noche que hicieron un trío, eso sí le irritaba y le preocupaba, haciéndole presagiar que esa noche no iba a acabar bien.

Más de una vez estuvo a punto de dar la velada por finalizada, pero veía a Néstor divirtiéndose de sus gracias, ajeno a que en cierto modo se estaba riendo de sí mismo. Rita en su interior quería continuar, para que Néstor abriese los ojos y así ella se quitase ese peso de encima que no se atrevía a contarle. Sabía que esa decisión podía llevar al abismo su relación, pero se dejo llevar.

Acabaron la cena, y se sirvieron unas copas. Marcos y Néstor unos whiskys. Rita y Carla una crema de licor.

Néstor no era muy amigo de tomar alcohol, sobre todo cuando pensaba hacer el amor con Rita, pero esa noche necesitaba estar más desinhibido, para así vencer su gran timidez.

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