Recordando lo ya aprendido V; comienza el juego

La encargada de inaugurar el juego  fue Carla, tiró el dado y sacó  un 3, “beso apasionado”.

Un escueto “beso apasionado” ponía en la lista de pruebas. No decía ni con quién ni dónde. Se levantó, fue donde Marcos y se fundieron en un largo magreo.

Néstor los miraba con envidia, ¡cómo le gustaría a él que Rita le diese alguna vez un beso así! Beso, que no iba a tardar en probar, pero no de la boca de Rita.

Cuando Carla acabó, fue donde Néstor y acercó su boca a la boca de este para besarle, metiendo la lengua en busca de la suya. Sorprendido Néstor, no supo corresponder tal deseoso ofrecimiento. Su boca inexperta se quedó medio abierta. Permaneció paralizado, alucinando, dejando que Carla explorase por el interior de su babeante cavidad a su antojo.

Carla se quedó un poco decepcionada por la nula actividad de Néstor y fue donde Rita, esta se sorprendió aun más, echó su cabeza para atrás, pero de nada le valió, ya que hábilmente Carla tenía su lengua buscando y encontrando la lengua de Rita para enredarse y jugar dentro de su boca.

─Buff que fuerte empezamos, esto está que arde, ya hemos llegado al color morado─ dijo Marcos, antes de tirar el dado y sacar un 1,

─ “Te dejas acariciar debajo de la ropa” ─ leyó Marcos.

Se levantó, quedándose en medio del salón, esperando que viniesen las dos para acariciarle. Pero solo se levantó Carla, que comenzó a meterle mano por debajo de la ropa.

Le desabrochó el botón del pantalón y agarró su paquete con firmeza. Preguntándole a Rita si quería participar junto a ella, a lo que esta, todavía aturdida por el beso, dijo que no con la cabeza. Ahora, si pensaba Rita, que las palabras de Carla de meterle un par de dedos por la vagina, iban en serio.

El siguiente en tirar fue Néstor, y sacó un cinco,

─ Por el culo te la hinco─ sacó la rima de turno Marcos.

─ Odio a los graciosillos ─ dijo Rita rompiendo su silencio mientras miraba con enojo a Marcos.

El 5, la oca, “cuenta lugares donde lo hayas hecho”.  Y de oca a oca, al 9 “déjate dar un masaje en los pies”.

Néstor se descalzó, Rita y Carla cogieron cada una un pie.

Carla sujetó el pie que le correspondía con delicadeza, puso su lengua en la base del talón, fue subiendo por la planta del pie hasta llegar al dedo gordo, que se lo metió en la boca mientras le miraba de forma provocadora.

El placer recorrió el cuerpo de Néstor. Los lugares que iba enumerando se le entrecortaban. — La caaaama, la siiiiilla, — de su boca solo salían lugares de su casa que a duras penas se podían entender.

Rita vio como su novio empezaba a marcar un gran bulto en el pantalón. Quería ser partícipe también del hinchazón e imitó a su amiga, lamiéndole del mismo modo el otro pie.

— La mesaaaa, el soooofá… — Cuando acabó de enumerar la poca variedad de lugares en los que lo había hecho, volvió a tirar el dado y sacó un 6, se fue directo al 15. “Enseña el culo hasta que te vuelva a tocar tirar”.

Con mucha vergüenza, ya que era el primero que tenía que mostrar algo de su cuerpo desnudo y además, seguía  empalmado por el masaje bucal en los pies que le habían dado las dos chicas,  Néstor se levantó, se desabrochó el pantalón, se dio media vuelta y se los  bajó, dejando solo su culo al aire, o al menos eso era lo que intentaba, tapando  de forma torpe su zona delantera.

Se quedó de espaldas a ellos, mientras los demás continuaron jugando.

Carla le gustó lo que veía. Tenía un culo bonito, musculoso y sin pelo. Cuantas veces le pedía a Marcos que se depilase las posaderas, sin que tuviera éxito su petición.

─ « Bien » ─pensó ─ « aquí hay material ».

Cogió el dado Rita y tiró, sacando un 2. “Te dejas dar besos por la cabeza, cara, cuello y orejas”.

Néstor fue el primero que se dio la vuelta y le dio un beso en la boca, mientras los otros dos, se pusieron uno a cada lado y se centraron cada uno en una oreja.

Marcos se metió la oreja entera en la boca, con su pequeño pendiente incluido. Carla fue más sutil, metiendo solo la puntita de la lengua dentro del oído, haciendo que Rita se estremeciese, y sus pezones se pusieran duros como una piedra, destacando por debajo de la ropa.

Aprovechó, que tenía a Néstor tan cerca y que continuaba con los pantalones a medio bajar, para llevar su mano a los mofletes del culo de este, acariciándolo y notándolo durito y fornido.

Los besos de Carla fueron bajando por el cuello de Rita, para acabar metiendo su lengua entre las bocas de Néstor y Rita. Fundiéndose los tres en un largo beso, entrecruzando sus lenguas y mezclando sus fluidos de una boca a otra.

Uno de sus dedos encontró la entrada del ano de Néstor y curioso él, comenzó a explorar su interior.

Rita se sentía incomoda, no por lo que le había hecho Carla, si no porque le había gustado. Néstor tenía la misma extrañeza en su cuerpo, era la primera vez que le metían el dedo por el culo y le había gustado.

Tiró Carla, otro 3, al 6.

─ De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente, pero antes tengo que hacer las pruebas de la casilla 6 y 12. — Dijo Carla mientras cogía el papel y leía las pruebas- ─ 6 “la ropa se la lleva la corriente, desnúdate”. Y 12 “tira de nuevo y permanece desnuda hasta que te vuelva a tocar”.

Carla se puso delante de Néstor, que seguía con el culo al aire, y dejo caer su vestido, quedándose totalmente desnuda a la vista  de los tres.

El que más cerca la tenía era Néstor que estaba muy nervioso, había fantaseado con ver a Carla desnuda y nada más comenzar el juego, la tenía enseñando su bello cuerpo delante de él.

La miraba a la cara, deseaba verla desnuda, pero debido a su timidez no se atrevía a bajar la vista y ver detenidamente esos pechos que le atraían como imanes, pero esta vez los imanes eran del mismo signo y su vista repelía los pechos con los que tanto había soñado estos días.

Carla, anduvo despacio y con elegancia hacía su sitio, orgullosa de mostrar su desnudez.

Cogió el dado para proseguir la partida y tiró de nuevo.

─ Un 2, al 14 de oca a oca y tiro porque me toca.

Rio Carla de nuevo, llevando su ficha a la 18.

La 14 “cuenta el sitio con más morbo que lo hayas hecho”. Y la 18 “tocaran una batukada en tu culo desnudo”.

─ Hay muchos sitios con morbo donde lo hemos hecho, ¿a que si cariño? ─ Dijo mirando a Marcos, mientras se ponía a cuatro patas, esperando los azotes en su trasero.

El único que se animó fue Marcos, que tuvo que coger la mano de su amigo Néstor y llevarla al culo de Carla para que este se lo tocase. Néstor empezó a darle pequeños azotes con una mano, mientras que, con la otra se sujetaba el pantalón haciendo lo posible por tapar su creciente erección.

Carla comenzó a decir sitios, mientras ellos dos, más que tocar una batukada, estaban dándole caricias más o menos fuertes en su trasero,

─ En el mar, en el coche, en el bosque, en los baños de algunos bares, en la tienda de campaña.

─ Pero en cuantos sitios lo habéis hecho ─ dijo Néstor nervioso, mientras no perdía detalle del bello cuerpo desnudo que tenía delante de él.

─ En la tienda de campaña es un lugar muy recurrente para hacerlo, solos o en compañía─ dijo Carla guiñándole un ojo a Rita.

Esta no pudo más y se levantó a darle unos azotes en el culo a Carla, dejándole el trasero rojo, mientras Néstor se reía sorprendido, sin entender la reacción de su novia.

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