Recordando lo ya aprendido VI; se van calentando

Volvió a tirar Carla,

─ Un 1, vaya hombre, a la posada, una tirada sin jugar. Y encima me tenéis que hacer un chupón en cada moflete del culo. ─ Dijo Carla, mientras llevaba su ficha a la posada.

Volvió a ponerse a cuatro patas. Marcos hubiera preferido que estas pruebas le hubieran tocado a Rita, es más, las había ideado, pensando exclusivamente que se lo hacía a ella o más bien al trasero de ella. Pero el juego es así y no siempre se consigue lo que se quiere. Se agachó, juntó su boca al trasero de Carla y se lo succionó hasta dejárselo todavía más rojo.

Esta vez no hizo falta insistir para que Néstor se agarrase a las caderas de Carla con la intención de juntar sus labios  a la fina piel blanca de sus posaderas. Se agachó también imitando a su amigo, agarró con ambas manos el trasero de Carla, soltando el pantalón, sin importarle lo más mínimo que su pene erecto se quedase  al aire y le hizo otro chupón en el otro moflete del culo.

Carla moviendo su trasero y ofreciéndoselo a Rita, le dijo

─ ¿Quieres hacerme uno?

Rita le dijo no con la cabeza, mientras miraba hacía el suelo un poco avergonzada y sorprendida del descaro de Carla.

Le tocaba el turno a Marcos, que tiró y sacó un 5. Hasta el 6 contó con rapidez,

─ De puente a puente y me desnudo porque la ropa se la lleva la corriente. ─ Dijo Marcos mientras colocaba su ficha en el 12 y comenzaba a desnudarse.

─Guau como la tienes, ¿son por este par de tetas que estas así? ─ dijo Carla mientras se agarraba los pechos. Provocando que las miradas de sus compañeros cambiaran de dirección.

A Carla siempre le ha gustado ser el centro de atención y que todos estuvieran pendientes de ella.

Volvió a tirar, un 1 al 13, “acaricia tu cuerpo desnudo de cintura para arriba”, como ya estaba desnudo, se comenzó a acariciar pasando las manos lentamente por su cuerpo. Su mirada, fija en los ojos de Rita. Esta sin darse cuenta tenía una mano apoyada en su pecho, por encima del vestido, acariciándose el pezón inconscientemente. Lo que calentó aún más al volcán de Marcos.

Cuando acabó su torpe pero insinuador juego de caricias, tiró Néstor.

Un 1, a la 16 “desnúdate de cintura para arriba y déjate besar”.

Se había subido el pantalón, pero ahora tenía que quitarse la camisa. Fue Rita sin muchas ganas, le dio un pequeño beso en el pecho y se sentó de nuevo.

─Y… ¿ya está?, ─ dijo Carla sorprendida e indignada ─ que poco provecho le sacas a un cuerpo tan atlético y musculoso como el suyo. Espera y verás.

Se levantó, desnuda como iba, se acercó por detrás de Néstor y frotó sus tetas contra la espalda de él, haciéndole sentir sus perennes pezones erectos.

Se le encogieron aún más los pantalones a Néstor, a medida que Carla dibujaba con el pincel de sus pecho divertidas siluetas en su espalda.

Se dio la vuelta, juntó su pecho con el de él. Fue bajando, rozando el pezón por su cuerpo, hasta quedar su boca a la altura del pecho y besarlo, ahora era la lengua la que dibujaba garabatos por el pecho de Néstor. Él nunca había sentido unas caricias tan sensuales, lo que provocó que manchara el calzoncillo.

Rita les había observado en silencio. Molesta por el descaro de Carla con su chico. No sabía que le incomodaba más, las caricias a su chico o las miradas insinuadoras y provocadoras que le había dirigido durante todo el espectáculo a ella misma.

Tiró el dado y sacó un 4, a la 6, de puente a puente y “desnúdate porque se la lleva la ropa la corriente”, otra que se tenía que desnudar, colocó su ficha y se  desnudó sin levantarse siquiera del sofá

─ «Tanto tiempo eligiendo que ropa interior ponerme y nada más comenzar el juego, ya estoy desnuda. » ─ Pensó Rita mientras cogía el dado para volver a tirar.

Otro 4, al 16. “Desnúdate de cintura para arriba y déjate besar”.

Se puso de pie y no hizo falta decirles a ninguno de los chicos nada. Enseguida los tuvo a los dos colgado cada uno de una teta.

Cerró los ojos y volvió a sentir el placer de dos bocas besando su cuerpo. Sintió los besos de Marcos en sus tetas y notó como su entrepierna se humedecía.

Se erizaban sus pezones con el paso de las lenguas a su alrededor. El pezón que saboreaba Marcos, lo notaba mucho más duro. Le excitaba mucho más el roce prohibido de sus labios. Su húmeda boca mordisqueando su pecho.

Marcos volvía a saborear el pecho que por primera vez fue suyo. Su mano sujetaba con delicadeza el pecho mientras su lengua campanilleaba el duro pezón

A Rita le supo a poco el tiempo que estuvieron los dos comiéndole las tetas, pero debían continuar con el juego.

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