Recordando lo ya aprendido IX; posturas

Tiró Néstor, sacó un 5, a la casilla 25 “desnúdate y deja que sirvan bebidas en tu cuerpo”.

Se desnudó, ya estaban todos desnudos. Se tumbó en la mesa mientras Carla acercaba las bebidas. Se sirvieron unos chupitos, Marcos dejaba caer pequeñas gotas de licor en el cuerpo de Néstor con un cuentagotas, mientras Carla y Rita las recogían con sus húmedas bocas.

Néstor tenía los ojos vendados, sentía el inesperado frescor del frio licor en su cuerpo, para acto seguido, sentir unos cálidos labios que absorbían el licor. No podía ver  quien era la que lo besaba, pero por la intensidad del beso, sabía perfectamente de quien se trataba.

Continuó el juego Rita, tiró el dado y sacó otro cinco.

─ « por el culo te la voy a incar » ─ pensó Marcos con malicia.

─ Que suerte, los dados, al  26 “di cuatro posturas que te gusten”. ─ dijo Rita

Se quedó pensando, poca variedad tenía.

─ La del misionero─ dijo la primera, ─ la de la cuchara ─ dijo la segunda, ─la del perrito─ la tercera, ─ y por último yo sentada encima de él, que no sé como coño se llama pero que me gusta también.

Y de dado a dado, al 53, “simula la postura con tu pareja, mientras dices porque te gusta”.

¿Por qué la iban a simular?, estaban los dos desnudos. Ella quería sentir placer en su interior así que le dijo a Néstor por cual quería empezar.

─Empecemos por la de tu encima que no solemos hacer casi nunca. ─ dijo él sorprendido de que dijera que le gustaba esa postura.

Se tumbó Néstor en el suelo y ella se sentó, introduciendo su pene en su interior y comenzó a moverse y a hablar.

─ Esta me gusta porque tengo libertad para moverme y puedo buscar el roce de mi clítoris con el cuerpo de Néstor.

Néstor estaba en la gloría, alzó sus manos y se puso a sobar los duros pechos de ella. Los movimientos de cadera de Rita, buscando el roce de su clítoris, hicieron que Néstor no aguantase ni cinco segundos y llegó en el interior de Rita sin que esta terminase de hablar.

Se rieron todos menos Rita que le supo a poco y se quedó con las ganas. Se sujeto el semen con un pañuelo entre sus piernas y fue al baño a limpiarse. Se miró al espejo, pensó en lo que estaba sucediendo, se vio desnuda y se sintió orgullosa de su joven y bello cuerpo. Ella ya sabía lo que quería esa noche y lo iba a buscar.

Cuando volvió, Néstor ya estaba empalmado otra vez, dispuesto a seguir con el juego y las posturas.

─ ¿Qué hacemos ahora? ─pregunto Rita mientras miraba a los dos hombres.

─ ¿Continúas tú?, o ¿le dejas a tu amigo? que seguro la tendrá más dura, ─ le preguntó mientras agarraba los dos penes y los apretaba con fuerza.

Sin dejar que respondiese, soltó el pene de Néstor, y atrajo hacía ella el pene de Marcos.

─Ahora me tumbo yo─ dijo Rita mientras abría las piernas y dirigía el pene de Marcos hacía su interior.

─ Esta posición me gusta, porque puedo abrazar y besar mientras le siento en mi interior.

Le gustó a Rita sentir otra vez en su interior la polla que le desvirgó por primera vez y no le hubiera importado continuar, pero Carla estaba al acecho y no quería que disfrutase ella sola, así que como quedaban dos posturas por hacer, les cortó para continuar el juego.

Néstor lo agradeció, ya que el que su novia eligiese otro pene para meterse entre las piernas y verla como lo recibía abierta de piernas, y como luego se abrazaba con pasión a él, le había dejado perplejo

Se separaron y se puso de costado ahora le dijo a Néstor que se acomodase detrás de ella.

─ Esta me gusta cuando estoy cansada pero quiero darle placer y sentir sus abrazos mientras lo hacemos.

─ Y por último, ─ se separó sin darle casi tiempo a meterla y se puso a cuatro patas.

─ Te toca de nuevo Marcos, ponte detrás de mí. ─ Le dijo Rita.

Qué oportunidad tenía Marcos, para volver a metérsela por el culo. Tenía a Rita tal y como él deseaba. No pudo evitarlo y llevó su pene hacía la entrada del ano de ella.

Está cuando sintió que la cabeza del pene comenzaba a entrar, movió un poco el culo, sacándoselo hábilmente, lo agarro y lo redirigió hacía su vagina, diciendo.

─ No te equivoques, que el agujero está más abajo. ─ Luego continuó explicando por qué le gustaba esa postura.

─Esta me gusta porque siento su pene, más dentro de mí, y llega a sitios que normalmente no llega.

Marcos le agarró fuerte de las caderas y la atrajo hacía él introduciéndosela todo lo que pudo. No se la estaba metiendo por el culo, pero sentía sus posaderas en su ingle.

Néstor permanecía callado, esa postura nunca la habían hecho, la verdad es que su vida sexual, solo consistía en dos posturas, la del misionero o la de la cuchara. Las demás variaciones nunca o casi nunca las habían hecho.

Ver a Rita a cuatro patas, con las tetas colgando le excitaba y deseaba acercarse y mamar de esos pezones, pero no quería que Marcos llegase dentro de Rita.

Así que preguntó, con voz entrecortada.

─ ¿A quién le toca tirar?

Con lo a gusto que estaban los dos y les tenía que cortar el rollo.

─ Vuelvo a tirar yo ─ contestó Rita con mal humor, mientras volvía a su sitio.

 

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Un comentario el “Recordando lo ya aprendido IX; posturas

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