Recordando lo ya aprendido XI; objetivo a la vista

Le tocaba el turno a Marcos, así que cogió el dado y tiró. Sacó un tres. A la 32, que suerte a una Oca.

─ De oca a oca a la 36 y miro las pruebas que me tocan ─ dijo Marcos alegremente. ─ “Cuenta una fantasía erótica que te gustaría hacer mientras te masajean desnudo boca abajo”.

Tenía claro lo que quería y sentía que de esa noche no iba a pasar. Se tumbó y mientras Carla y Rita acariciaban su piel, él, les dijo que deseaba tener sexo con alguna antigua pareja suya, sobre todo quería metérsela por el culo, volver a sentir sus mofletes junto a su ingle, e introducírsela hasta dentro.

Néstor se rió, y le dijo a Carla,

─ Cuidado con este que se te va con otra.

Carla riendo y mirando a Rita, le introdujo un dedo en el culo, ya le dijo,

─ Te la quiere meter por aquí.

Rita se quedó sería, no le hizo ninguna gracia.

Néstor se sorprendió, no sabía si había entendido bien, pensó:

─ « habrá dicho “se” en vez de “te”, le habré entendido mal. » ─  Pero  siguió jugando sin darle más importancia.

Volvió a tirar Marcos, un 3 a la 39, “enseña tus partes intimas, deja que tu compañera las muestre.”

Se sentó en la mesa. Tenía totalmente empalmada su broca. Las venas estaban abultadas, como se le notan a un guerrero justo antes de entrar en batalla. Las dos conocían de sobra lo que podía hacer ese instrumento dentro de ellas,  pero fue  Carla la que tomó la iniciativa para  enseñarle el pene de su compañero a Rita, haciéndole alguna insinuación con respecto a que conocía perfectamente la forma y el tamaño del pene de Marcos.

Rita estaba poniéndose cada vez más tensa, ya eran demasiadas insinuaciones y tarde o temprano Néstor se daría cuenta.

Ajeno a la guerra psicológica que se estaba produciendo, Néstor cogió el dado para continuar la partida. Tiró y sacó un 3 a la 40. Ponte boca arriba, te dejarás besar por todo el cuerpo. Carla fue directa a su pene lo agarro y le dijo a Rita:

─ Me dejas probarlo ahora a mí… ¿no? ─ mientras lo agarraba para dirigirlo a su boca.

No le habían hecho nunca una mamada, y ahora le hacían dos seguidas. Tanta suerte no se la esperaba, se relajó mientras le hacía el trabajito.

Rita se acercó y comenzó a comerle la boca como nunca antes se lo había hecho. No estaba dispuesta a que Carla disfrutase sola de su chico. Y si este iba a llegar al orgasmo, quería ser partícipe de ello.

Néstor sentía que el objetivo de que Rita se soltase en el sexo estaba cumplido. El placer que le daban las dos bocas hizo que llegase  una vez más al orgasmo pero esta vez en el interior de  la boca de Carla.

Rita iba destacada, la que más cerca estaba de ganar, por su cabeza, pasaban mil cosas que les podía mandar si ella ganase. La droga del sexo había vuelto a entrar en sus venas. Quería volver a sentir dos penes en su interior. Cerraba los ojos y se veía sentada encima de Néstor, mientras disfrutaba del pene de Marcos con su boca para ella solita.

Lo que tenía claro es que a Carla la iba a mandar estar sentadita mientras lo hacía con los otros dos. Así que se apresuró en tirar. Lanzó el dado, y sacó un 3, a la casilla 58, la muerte, vuelta a empezar.

─ « Dios me castiga por mis malas ideas » ─ pensó.

Pero antes de volver a empezar tenía que realizar la prueba que marcaba. “Te meterán lo que quieran por el culo”.

Marcos apretó el puño y se sonrió con disimulo, ya tenía lo que quería.

Carla le miró y también sonrió.

Le dejaron a Néstor que empezara él, con la excusa de que era su pareja.

Néstor se acercó al ano que nunca antes le había dejado tocar Rita, y se lo abrió, introduciéndole despacio un dedo.

Era nuevo para él, tener tan cerca el ano de Rita, aunque no tuvo dificultad para meter el dedo hasta dentro. No quiso tenerlo mucho rato, pensando que le podía hacer daño. Le besó las nalgas con delicadeza, casi de manera paternal y dejo paso a la siguiente que era Carla.

Esta fue más allá, se lubricó los dedos con saliva y le metió uno, dos y tres dedos, dejando el agujero bien abierto, y diciéndolo a Marcos:

─ Ahí tienes lo que querías. ─ mientras dejaba sitio a su novio.

Marcos la agarró por las caderas, fue muy despacio introduciendo se pene en el culo de Rita. Llevaba tiempo esperando y al final lo conseguía. Volvía a tener su pene entre esos dos preciosos mofletes. Se movía lentamente, disfrutando del momento.

Rita no podía ahora decir que no. Y además, no quería decir que no. Le estaba gustando como se movía y deseaba que continuase.

Néstor estaba asombrado, le había metido el pene por el culo a su novia. Él nunca lo había hecho, pensaba que era la primera vez que se la metían y estaba desilusionado, como si a un chiquillo le hubieran quitado un caramelo que le perteneciera y ya nunca más se lo fuesen a dar.

─ Al menos, no te corras dentro de ella ─ le dijo Néstor a Marcos con la voz apagada.

Ya era demasiado tarde, un par de empujones más y con una sonrisa de oreja a oreja, Marcos se estaba corriendo en el interior de Rita. No paró hasta descargar la última gota.

Néstor estaba triste, desilusionado. El lugar prohibido durante estos años, había sido profanado por otro, delante sus narices.

Marcos, al contrario, estaba contento y orgulloso de haber conseguido su logro. Había preparado esa prueba para conseguir su objetivo y la presa había caído en la trampa todo había salido según sus planes. Había sido todo un éxito.

─ Estamos jugando y el juego se juega hasta el final, hay que aceptar las normas que se ponen con todas sus consecuencias ─ dijo Marcos ─ además, no decías que no sabías qué meter en la relación para que Rita se anime, pues aquí tienes un ejemplo. ─ Rió Marcos todo orgulloso y humillando aún más a Néstor.

─ Ánimo, que esto no ha acabado y en los juegos pueden cambiar mucho las cosas. ─dijo Carla mientras le agarraba del hombro y apoyaba su pecho en la espalda de este, para animarle.

Carla quería hacerle daño a Rita, no a Néstor, pero hasta ahora veía disfrutando a Rita y fuera de lugar a Néstor, y eso tenía que cambiar.

Rita se animaba a sí misma. Ya no conseguiría acabar la primera, pero había llegado al orgasmo y había conseguido que los chicos se corriesen en el interior de sus tres cavidades, cosa que Carla todavía no había hecho.

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