Recordando lo ya aprendido XIV; la verdad

Continuaron jugando y lanzó Rita nuevamente el dado. Sacó un 6, a la casilla  29 “baile erótico”

Pusieron una música sensual y fue bailando, provocando con sus movimientos, las miradas penetrantes de sus tres espectadores.

Acabó el baile y seguido tiró Carla, un 4 a la casilla 39 “deja que tu compañero enseñe tus partes íntimas.”  Ponía en la lista.

─ Aquí no hay parejas, como dije al principio─ comentó Carla─ así que Néstor ven aquí majete y enseña de mi todo lo que quieras a los demás o más bien, puedes verme y tocarme todo lo que tú quieras.

Este no desaprovechó la ocasión, abriéndole bien la vagina, dejando a la luz su sonrosada entrada. Deseaba meter otra cosa, pero se conformó, por ahora con introducir sus dedo, tocar su clítoris, pellizcar sus labios.

Marcos que había permanecido pensativo, observando cómo Néstor le metía mano a Carla, tiró el dado.

Si sacaba un 3 ganaba. Su premio ya sabía cuál iba a ser, volver a follar con Rita, sobre todo quería que estuviera  delante  Néstor, demostrar que era mucho mejor amante que él. Le gustaba ridiculizar a las parejas de sus antiguos ligues.

Se imaginaba volviendo a meter el pene a Rita, por todo donde cupiera, quería correrse en el único lugar que le quedaba esa noche, en el interior de su vagina, dejar su esperma dentro de ella, como se marca un territorio para dejar claro a otros machos, quien es el dueño de esa cueva, quien entró por primera vez y quien puede volver entrar cuando quiera.

El dado giraba, parecía que no iba a parar nunca, Néstor mantenía la respiración deseando que no fuera un 3.

Se paró el dado. Se paró en el uno 1. A la casilla 61, “realiza una fantasía erótica”. Néstor suspiró aliviado.

Marcos se quedó pensando que podía hacer.

─ Si es que no me quedan fantasías que realizar ─ dijo Marcos.

─ Y la que has contado antes de metérsela por el culo a un antiguo ligue ahora no la puedes hacer ─ dijo Néstor riéndose.

─ No si esa ya está realizada ─ dijo Carla con sarcasmo.

Néstor dejó de reírse.

A Rita se le heló la sangre. El silencio se apoderó en la sala. Solo se oía el ritmo acompasado del péndulo del viejo reloj pared.

Ya estaba hecho, Carla llevaba toda la noche con la intención de decirlo y ya lo había dicho.

Rompió el silencio Marcos.

─ Pero me queda hacer el amor con un antiguo ligue. ─ Dijo dirigiéndose a Rita

La cogió, la sentó encima la mesa y comenzó a follársela.

Rita deseaba follar con Marcos y se dejó llevar. Si la hubiera cogido Néstor y se la hubiera llevado de allí también lo hubiera aceptado. Estaba confusa temía la reacción de Néstor pero le pudo el deseo de volver a estar entre los brazos de Marcos, de sentirle en su interior.

Marcos se la había vuelto a jugar y Rita estaba de nuevo entre sus brazos, delante de su novio, follando con él y gozándolo. Se entregó a fondo, el mal estaba hecho. En el fondo se había quitado un peso de encima, ya lo sabía Néstor y no le importó  buscar el goce hasta llegar al orgasmo.

Marcos sentía su objetivo doblemente alcanzado, le había dado por detrás a Rita que era lo que en un principio quería. Pero además, lo estaba haciendo con un antiguo ligue, demostrándole lo buen amante que era y todo lo que se había perdido Rita al no estar con él. Y para colmo de su satisfacción, estaba viendo Néstor como se follaba a su novia Rita, como disfrutaba esta como él nunca la había hecho disfrutar hasta ahora y así demostrar a Néstor que era mucho mejor amante que él.

La folló hasta descargar la última gota de esperma en su interior.

Carla por su parte estaba contenta, había puesto en apuro a la que un día fue su rival y le había devuelto el guante en la cara que sintió cuando supo que su mejor amiga Rita, le había robado el chico que por entonces  ya le gustaba, Marcos.

Néstor se le resquebrajó el corazón de igual modo que el suelo a sus pies, sintió que caía a un abismo viéndoles follar cada vez más lejos. Según caía veía más claramente que había vivido un engaño, que todo había sido una burla, que Rita ya había estado con Marcos, que no era virgen cuando se conocieron, lo tonto que había sido.

Se le pasaron por la cabeza las risas de sus amigos durante todo el juego, unas burlas contra su persona. Le oía gemir de placer a Rita y se sentía aturdido, hundido en su honor.

Néstor tenía el dado en la mano. Cuando los gritos de placer de Rita, llegaron a su apogeo, aturdido por el fuerte golpe que había recibido, lo lanzó, más bien se le escurrío entre los dedos, el dado golpeó repetidamente contra la mesa,… un 6. Directo  a la casilla 63 GANA EL JUEGO.

TU PREMIO: TODOS LOS JUGADORES HARAN LO QUE TU QUIERAS.

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Un comentario el “Recordando lo ya aprendido XIV; la verdad

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