Vivir en dobles parejas VI (último)

Todos se quedaron sorprendidos, no se lo esperaban y tardaron en reaccionar.


─¿Quién es el padre? ─ preguntó Hugo-
─ Como tu bien te puedes imaginar, no tengo ni idea. ─ dijo Carla enfadada por la pregunta.
─ A mi me da igual quien es el padre de los dos. ─ Le dijo Marcos intentando tranquilizarla ─ pero si quieres nos hacemos la prueba de paternidad.
─ A mí también me da igual─ dijo Hugo. ─ Si tu preocupación es saber cuál es el padre, nos la hacemos, si a ti te da igual, a nosotros también.
En verdad estaba preocupada por quién podía ser el padre del bebe. Cualquiera de los dos podía ser el padre. De los dos no, de los tres, ya que Isma aunque se juntaba ya poco con ellos, en el periodo fértil que ella piensa que se pudo quedar embarazada, vinieron a casa y practicaron sexo los 6 juntos.
Ojalá fuera alguno de sus tres amigos, pero su vida sexual no se reduce solo a ellos, siempre que tiene oportunidad busca a algún padre de algún alumno, al profesor de baile o a algún camarero simpático para satisfacer su apetito sexual. Con ellos siempre utiliza preservativo, más por evitar alguna enfermedad no deseada que para no quedarse embarazada ya que también toma pastillas por lo que ella pensaba que era imposible que se quedara embarazada, pero había pasado.
Un descuido al tomar las pastillas hacía más probable que fuera el padre cualquiera de sus tres amigos, pero la rapidez del chaval de prácticas que la tenía dentro sin previo aviso y la tuvo que sacar casi eyaculando para ponerle el preservativo, o aquel camarero que utilizó un preservativo que llevaba en la cartera y a saber desde cuando lo tenía allí o el profesor de baile que no se le ocurrió otra cosa que abrir el preservativo con los dientes. En fin, muchas situaciones le venían a la cabeza y coincidían en fechas con el embarazo, por lo cual era para estar más que preocupada por quien pudiera ser el padre y así les trasmitió su preocupación a sus amigos.
─ Carla ─ le dijo Marcos mientras la abrazaba ─ si quieres lo puedo reconocer como mío y le ponemos tus apellidos y los míos.
─ Mejor será que lo reconozca yo ─ dijo Hugo ─ trabajo, y si algo me ocurriera a mí, el niño estará cubierto.
─ El niño o la niña ─ dijo Leti, pasando de la sorpresa inicial a la alegría por la noticia.
─ Yo lo decía, ─ prosiguió Marcos ─ porque con lo tradicionales que son tus padres, que ya me miran mal, porque según ellos vivimos en pecado tú y yo, si ahora se enteran que el padre no soy yo, que es Hugo y que somos poli amorosos, que vivimos los cuatro juntos, igual les da un patatús y la criatura se queda sin abuelos antes de nacer.
Hugo se acercó a ella, la abrazó y le dijo.
─ Lo que importa es que vaya todo bien. Y si de algo estamos seguros es que el bebe es tuyo y si es tuyo es de los cuatro, somos una familia y ahora vamos a ser uno más.
Carla se abrazó a ellos
─ Gracias chicos, os quiero.

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