Sebas: vida paralela

Mi mujer Diana de siempre ha sido muy clásica a la hora de hacer el amor, ella generalmente se pone debajo y yo encima, le gusta poco masturbarme, y menos  que yo le masturbe. No le gusta que me acerque con la boca a sus partes y ella tampoco se acerca a las mías, porque dice que le da asco. Lo de meterla por algún otro agujero, ya ni lo sueño. El renovar caricias y juegos está prohibido, por lo que es aburrido el hacerlo con ella y ya no existe ni deseo ni pasión por su parte para hacerlo.

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